El otro lado de ‘Soy provinciano’

Detrás del tema popularizado por la Nueva Crema, se contempla el fenómeno de las migraciones internas en el Perú y la versión contada por el compositor Juan Rebaza.

Hay canciones que involuntariamente quedan inscritas en el subconsciente de un grupo de personas, ya sea por lo bien que suena, o por el trasfondo cultural del que se desprende. Soy Provinciano forma parte de este selecto grupo, pues durante las últimas décadas del siglo pasado fue uno de los emblemas musicales de los peruanos andinos que llegaron a la capital en búsqueda de la autorrealización personal. Que el intérprete principal haya sido Lorenzo Palacios, alias Chacalón, le adhirió al relato un condimento especial, y fue en parte esto lo que engrandeció su figura, ya que como decían, cuando Chacalón canta, los cerros bajan.

Aun siendo así, es necesario recordar el nombre de alguien que para muchos pasó desapercibido, pero que está en la raíz de la anécdota: Juan ‘Chiqui’ Rebaza, el compositor original de la canción. Curiosamente, se desarrolló relativamente cerca de Chacalón, pues mientras que este último nació en las faldas del cerro San Cosme, entre El Agustino y la Victoria, Rebaza nació en este último distrito, en el barrio del Porvenir, cuatro meses antes de que naciera Palacios. Si bien Rebaza no tuvo que pasar por la escasez económica que si pasó Chacalón, lo cierto es que los parientes de ambos tuvieron que migrar a Lima, y ambos perdieron a sus padres a temprana edad.

La Victoria fue uno de los tantos distritos limeños cuya demografía cambió con el auge de la migración interna. Vio crecer a Chacalón y Rebaza, quienes además se han declarado hinchas de Alianza Lima.

Pero entonces ¿Cómo llegó Soy Provinciano hasta las manos de Chacalón y la Nueva Crema? Rebaza cuenta que para fines de los 70’s, él ya trabajaba como productor, orquestador y arreglista, por lo que el histórico Alberto Maraví decidió contratarlo para ser productor en INFOPESA. Estando ahí, realizó numerosos trabajos de orquestación tropical, los cuales tuvieron acogida y sintonía en varias de las radios locales de aquel momento. En el grupo de Chacalón habían escuchado algo del material producido por él, y en un instante de urgencia decidieron recurrir a su ayuda. “Yo un día estuve en mi casa trabajando hasta altas horas de la noche, cuando de repente tocan a mi puerta, veo por la mirilla, y ahí estaban, Chacalón y todos los integrantes de la Nueva Crema”, menciona Rebaza.

Se conocían ya que uno de los miembros de la banda trabajaba en un local de alquiler de instrumentos, el cual le pertenecía a un amigo de Rebaza, quien acudía ahí cada vez que necesitaba equipos para algún evento. Por lo tanto, para el Chiqui no eran ningunos extraños. La cuestión era que, se encontraban en su puerta a esa hora debido a que el concierto en el que iban a tocar, hubo tan poco público que tuvo que ser cancelado en el momento. Tal vez no muchos lo saben, pero La Nueva Crema no tuvo buenos inicios, a pesar de que Chacalón ya contaba con un nombre desde que estuvo en el Grupo Celeste. Al pensar acerca de la situación del proyecto musical, le preguntaron a Rebaza si es que podía darles alguna de sus composiciones para poder interpretarla.

Chiqui se quedó hasta las dos de la mañana mostrándoles algunas grabaciones ya hechas, todas les sonaban bien, pero hubo una que terminó convenciendo: el tema número 13, uno que había producido para una película acerca de la migración interna que nunca se estrenó. “Un tiempo atrás me habían mandado a hacer ese trabajo para un trailer y ya lo tenía listo, pero la película nunca salió porque el director se había peleado con el jefe de SINAMOS que al parecer quería manipular su argumento original”, señala Rebaza. De todas formas, a todo el grupo le gustó el tema excepto a Chacalón, quien decía que ese estilo musical sonaba mucho a la sierra, y él quería algo tropical pero más costeño y moderno.

Soy Provinciano en su versión más popular de La Nueva Crema, 1978

Como fuera, por preferencia de la mayoría del grupo se terminaron llevando una copia de la canción para ejecutarla ellos mismos con su propio toque. Cómo medio año después, Rebaza paseaba por la Plaza Dos de Mayo, por donde había varias tiendas de discos, y escuchó sonar en una de ellas la melodía de su obra. Se sorprendió gratamente, entró a la tienda mientras seguía escuchando, y se puso a ojear el disco de Chacalón y la Nueva Crema. Observó que la canción estaba en el lado B, y que en la contraportada estaban los créditos, “Autor y compositor: Lorenzo Palacios Quispe”.

La sorpresa ahora era ingrata, pues evidentemente, no se había respetado su autoría. Sin embargo, aclaró que en esto ni Chacalón ni nadie de la banda tuvo algo que ver, que esta manipulación había sido directamente obra del productor. “Entré en un conflicto legal con ese sin vergüenza del productor, pero por suerte todo me terminó favoreciendo, oficialmente soy el compositor de esa canción, así lo registra APDAYC”, destaca Rebaza. Claro que, según el mismo comenta, las regalías tal vez nunca fueron las reales ya que uno no tiene conocimiento del total de ventas, pero eso nunca le afectó, pues por suerte el dinero nunca le ha faltado.

Más allá de esto, hay algo respecto de lo cual no existe conflicto, y es el hecho de que Soy Provinciano simbolizó la voz de todo un sector que hasta el día de hoy se siente vulnerable. Como el propio Rebaza quiso señalar a través de la letra, Lima ha sido percibida como una región en la que la maldad se materializa en distintas formas, y entre ellas está el racismo y el clasismo. Podríamos mencionar más cosas, pero lo importante aquí es, a través de la memoria, hacerle justicia al legado de la música chicha, un género que nació de la convergencia cultural entre lo limeño-occidental y lo provinciano, tal vez, lo más autóctono que tenemos.

Deja un comentario

#SÍGUENOS EN INSTAGRAM