Lucho Benzaquen: “Mientras más humilde seas para manipular la música, esta va estar más agradecida contigo”

Originario de Chiclayo, el guitarrista de Jet Rodeo y Libido nos habla sobre sus perspectivas y la filosofía que ha desarrollado gracias a las distintas ocupaciones que desempeña en la música.

Lucho Benzaquen, actualmente de 30 años, ha sido uno de esos músicos que ha tenido la oportunidad de vivir este arte en toda su dimensión. Desde hace años cuenta con su propio estudio llamado “Central Estudio”,  donde produce y es ingeniero de mezcla, también es guitarrista cesionista, toca en Jet Rodeo y Libido, es docente en la Escuela de Música de la UPC, y además hace sus propios talleres de producción. Cómo a todos, la pandemia le afectó de manera particular, pero ello no impidió que pudiera seguir realizando sus labores de producción, ni mucho menos que siguiera aprendiendo de la disciplina a la que, según comenta, se ha dedicado casi toda su vida. 

Ya hemos pasado más de un año en pandemia, ¿Cómo es que este contexto ha afectado a tu labor como músico?

Yo podría hablarte sobre como la pandemia ha afectado desde mi experiencia en el rubro de la música, y como incluso esto se dio en fases. Recuerdo que antes de que empezara todo, nosotros teníamos un total de 10 presentaciones agendadas que iban a darse en el siguiente mes y medio, todo eso se suspendió. Primero pensábamos que tan solo duraría unas semanas nomás, de ahí pasaron dos, tres meses, seis meses, y todos simplemente dijimos: “bueno, el universo y el cosmos decidirán cuánto durará, no podemos estar seguros”. La primera fase fue aceptar que no íbamos a poder seguir haciendo a lo que nos dedicábamos. A mí me interesa mucho lo que es la parte emocional de las personas, y es por mi carrera, ya que para poder hacer mi música yo siempre juego con emociones. Es muy complejo lo que estamos viviendo ahorita, son muchos duelos a la vez, suelen haberlos por ejemplo, cuando un familiar tuyo fallece, cuando pierdes tu trabajo, cuando te mudas de tu casa. En general, el ser humano tiene duelos cuando terminan ciertas etapas de su vida, algunos de estos finales están agendados, pero otras son súbitos, como cuando ya estás en el carro y te dicen que se cancela la tocada, y no sabemos cuándo lo volverán hacer.

Y nosotros como músicos hacemos catarsis sobre el escenario, es como una persona que se va al gym para soltarse, nosotros hacemos eso tocando, y de eso vivimos.  Y no solo es dejar de tocar para sentirnos bien, sino también dejar de percibir un monto económico de nuestro sueldo. Yo diría entonces que esa fue la parte más compleja y más dura emocionalmente hablando, y tuve que solucionarlo con especialistas en salud mental, para que te des una idea del nivel de frustración mental al que llegamos los músicos. El apoyo moral que ha habido entre muchos colegas profesionales de la industria ha sido muy importante, porque nos llamamos entre nosotros para ver cómo nos encontramos, si es que estamos bien, si requerimos algo, si tenemos algún proyecto para incluirnos, es así como nos apoyábamos para salir de esto.

Todo eso es por el lado de las presentaciones en vivo, que es una parte de lo que yo hago. Como tú mencionabas, también tengo las otras tres labores que por suerte no se me cayeron. La producción musical no paró nunca, es más, diría que los músicos al no poder tocar, han empezado a producir mucho más, es por eso que hasta ahorita estoy en llamas con los horarios. Con lo de mis clases también todo ha transcurrido normal por la modalidad virtual, pero como te digo, el problema es con todos esos compañeros míos que solo se dedicaban a tocar, ellos si la estuvieron pasando realmente mal.

Y con todo eso ¿Ahorita mismo donde estás viviendo?

Ahorita mismo me encuentro en Lambayeque, pero yo he andado por todos lados en esta pandemia. Cuando empezó estuve en Lima varios meses, después estuve en Santiago de Chile, de ahí en Lambayeque, otra vez en Santiago, ahora vine a Lambayeque nuevamente, y en un par de semanas estaré volviendo a Lima otra vez. La música la transporto con mi portátil y mis instrumentos, y el hacer música requiere estados anímicos muy particulares para poder dirigir proyectos. Siendo así, hay veces en las que si no me encuentro en un estado emocional óptimo, busco la forma de salir del lugar físico para encontrarme en otros lugares donde me sienta más cómodo.

Por la pandemia, Lucho tuvo que dejar la comodidad de su estudio físico durante un año. Siguió produciendo con los equipos que podía transportar de un lado a otro, pero el 15 de abril su estudio volvió a abrir. Foto: luchobenzaquen.com

¿Moverte de un lugar a otro le ayuda a tu salud mental?

Definitivamente, porque ahorita estar en una ciudad es, en la práctica, no moverte de tu barrio.

Entiendo que haz tenido la oportunidad de desempeñarte en distintas dimensiones de la música gracias a una trayectoria que comienza de mucho tiempo atrás. Tu familia tenía vínculos con la música, y por ello aprendiste a tocar piano desde muy pequeño ¿Cómo es que esos primeros contactos con la música influyeron en quien eres hoy?

La verdad, yo empecé a tocar porque dos de los tres hermanos de mi madre eran pianistas. Un día mi papá, intentando distraerse cuando yo tenía 4 años aprox, se compró un teclado pequeño, y uno de mis tíos venía a dictarle clases a él. En una de esas dijeron “¡a ver, que vengan los chicos!”. Primero fue mi hermano, cinco años mayor que yo, quien recibió clases de piano, y de ahí empecé yo, que en realidad no tenía ganas de tocar. Lo sentía así más que nada porque en mi visión cuatro años, era aburrido cuando empiezas a hacer algo y no sabes, no conoces. Cuando tienes esa edad tú quieres agarrar un lapicero y pintar, jugar con él, entonces para motivarme lo que empezó a hacer mi tío fue regalarme un sol por cada clase, para que así yo no me moviera del banquillo.

Y poco a poco cuando uno va sacando las melodías, uno dice “¡ah mira, ya puedo tocar!”. Como que le agarras el truco y ya lo comienzas a hacer por instinto, porque te empieza a gustar. Lo que te puedo decir de mi experiencia de comenzar a valorar el proceso artístico, es lo importante de entender que es lo que quieres tú del arte. Cuando lo haces a esa edad, normalmente se trata de diversión, pero también de que tú mismo estés sintiendo que haces algo que te está disciplinando, porque la música disciplina, igual que el deporte. Nos enseña desde pequeños que a tal hora tienes una clase, tienes que practicar tanto, y ya te va preparando para varias cosas de la vida. Obvio que cuando eres pequeño aun no eres consciente de eso, y por eso en ese momento de mi vida era básicamente una distracción. Y es así como aparece la música en mi vida.

Cuando aún eras joven y estabas en Chiclayo, tú llegaste a tocar en una Orquesta de Cámara, y paralelamente tu tío te iba instruyendo teórica y prácticamente ¿Todo eso te ayudó mucho?

Definitivamente. Yo puedo decir que la etapa de aprendizaje musical por la que pase antes de que fuera profesional, tuvo dos partes.  Primero, estuvo la parte del gusto por la música, y de ahí viene la parte en la que me encuentro con lo que yo quiero con la música. Como tú dices, a los 13 años yo entré a esa orquesta en Chiclayo, toqué el piano, música clásica, todos los integrantes eran muchos mayores que yo, estaban entre los 25 y 40 años, a mí me decían el Benjamín de la orquesta. Los ensayos solían ser de madrugada, empecé a ganar un sueldo, y todo eso mientras estaba en el colegio. Por ese momento me gustaba el rock y la música clásica, aunque esta última no la escuchaba en mis tiempos libres, el rock sí. Entonces ahí me di cuenta de que tenía habilidad para tocar, que me gustaba hacerlo, podía ganar dinero a partir de ello, y además tenía una cosa personal con el rock, género que yo ya estaba escuchando, gustando, y además ya le había echado el ojo a la guitarra.   A partir de ahí, yo empecé a tener ciertas figuras que influyeron en mí. Eso consistió en ver los vídeos de MTV, al guitarrista con el pelo largo, con tatuajes, viendo como tocaba, lo que era estar de gira, y todo eso me llamaba la atención. Es aquí cuando empieza mi transición, paralelamente yo ya había formado mi primera banda de rock con amigos del barrio.

Spot que Lucho grabó en 2009 con Belladona, su primera banda de rock

¿Esa primera banda fue Belladona? Tengo entendido que belladona es una planta…

Belladona es desde una pomada en base a una planta que se llamada belladona, y también es una actriz porno (entre risas).

¿Con esa banda tuviste episodios muy importantes no? Sobre todo cuando participaron en un par de concursos organizados por Pepsico y ahí mismo conociste a Salim

Pues sí, con esa banda primero fuimos a un concurso en Lima, que era la Batalla de las Bandas en Sargento Pimienta, que no era de Pepsi, sino que se llamaban igual por pura coincidencia. Todas las bandas eran limeñas, nosotros fuimos la única provinciana, el jurado era Marco Sanz, quien ha producido varios discos de Charly García, el dueño de Sargento Pimienta que era Mono Chaparro, Salim Vera, y una persona más que no recuerdo ahorita. Quedamos en segundo puesto, no ganamos absolutamente nada, o por lo menos como premio tangible, ya que en todo caso el premio fue la experiencia.

Después de dos o tres años tuvimos lo de Pepsi, era el típico concurso en el que compras tu Pepsi, tenía un código en la chapita, tienes que entrar a la página, llenar tus datos y votar por la banda ganadora. Por esa modalidad se escogieron a las cuatro bandas finalistas, entre las que estuvimos nosotros. A las cuatro bandas nos permitieron grabar un comercial en el que le decíamos a la gente que vote por nosotros. Todo esto era una activación de marca por parte de Pepsi, entonces para apoyarla también realizamos las cuatro bandas una gira nacional, que era Piura, Trujillo, Chiclayo y Lima. Tuvimos que tocar en esos lugares, incluyendo conferencias de prensa, programas de radio y televisión.

Eso fue en el año 2008, yo ya había conocido a Salim por el anterior concurso. Entonces cuando nos tocó presentarnos en Lima esa vez fui con Neto Guevara, el actual bajista de Jet Rodeo, que después también tocó conmigo y Salim en Royalvalet. Fuimos a una discoteca y nos encontramos con todos los integrantes de Libido, Salim me saludó y empezamos a conversar. Ahí él me comentó que con Libido estaban próximos a realizar una gira por la salida del disco Un Día Nuevo, que necesitaban una banda telonera, y nos preguntó si es que queríamos ser nosotros. Entonces aceptamos, la gira con Pepsi duró un mes, y como 15 o 20 días después que terminara empezamos la gira con Libido. Era una gira nacional, y estuvimos presentes en tres de las cinco fechas en las que tocaron, las cuales fueron en Chiclayo, Trujillo y Cusco.

Para esa gira entonces yo ya estaba haciendo las maquetas de un proyecto paralelo al que le había puesto de nombre The Seasons (Las Estaciones), y yo obviamente era el chibolo que le andaba regalando su disco a todo el mundo, pidiendo opiniones para ver que les parecía. Uno de a los que le di para que escuchara fue Salim, y dijo que le encantó. Después que pasó todo eso, llegué a Lima otra vez y me enteré que la UPC había abierto la carrera de Música, fui a pedir los papeles. Salim me llamó, y me dijo que fuera a su apartamento con Neto porque estaba interesado en formar parte del proyecto. Pero nos dijo que si nosotros vivíamos en Chiclayo él no iba poder involucrarse, y eso coincidió con la época en la que estábamos planeando mudarnos a Lima para estudiar en la UPC. Entonces aprovechamos, nos movimos a Lima para empezar a estudiar, y al mismo tiempo empezamos con el grupo, que ahora en lugar de llamarse The Seasons, se llamó Royalvalet.

Fue una secuencia de hechos sorprendente, pasaste de escuchar como aficionado a Libido, a directamente colaborar y tocar junto con ellos ¿Fue algo que te autorrealizó mucho?

De hecho, diría que como historia es algo muy emotivo. Esto es algo que a mí me gusta compartir cada que vez que me preguntan sobre el tema, porque hay mucha gente joven que quiere vivir de esto, y a veces sienten que los sueños o las metas son muy lejanas, pero la verdad es que todo puede pasar. Es una mezcla de esfuerzo con suerte, uno no puede atinarle a todo a la suerte, o todo al esfuerzo, porque lastimosamente hay gente que trabaja todo el tiempo, y al final no logra muchas cosas, y suele ser porque no estuvieron en el momento adecuado, ni el minuto adecuado, ni con la persona adecuada. Entonces ¿Qué es lo que uno tiene que hacer? No parar nunca. Y lo digo porque, fácil en el momento que estás descansando, es el momento en el que la oportunidad pudo pasar. Claro que, el que no pares nunca no significa que no tomes descansos o no duermas, también uno tiene que cuidarse a sí mismo. En el momento que me pasó todo eso, percibía que todo estaba avanzando muy rápido. Pero entonces me dije que vamos, que hay que aprovechar este contexto para seguir creciendo en la música, en lo que yo quería desempeñarme.

Y desde el momento que empezaste a interesarte por desempeñarte en la música ¿Te veías como un productor o solo cómo un músico intérprete?

Mira, las cosas que yo hago actualmente, son las mismas cosas que yo había hecho hace 15 años, solo que a nivel profesional. Yo acá tenía en mi casa mi computadora, y venían amigos y bandas de Chiclayo que me decían para que los grabe. Mientras lo hacía yo les decía que si mejor no lo cortas aquí, cambias esto, aquí añades esto; en otras palabras, yo ya estaba produciendo también. En paralelo yo también dictaba clases particulares a chibolos de colegio, y además tenía mi banda de rock. Entonces claro, a mí me dicen “oye, y cuántos años llevas en esto?”, y yo digo que tengo más de la mitad de mi vida dedicándome a esto, y además desde pequeño como te conté yo tocaba ya instrumentos.

Todas las herramientas que he ido mejorando a lo largo de toda mi carrera, siempre han ido en razón de generar una metodología, yo siempre debo tener una para todo lo que hago. Tengo una metodología como productor, otra como ingeniero, otra como docente, para poder tocar, para ensayar, para el vestuario y hasta para el look. La gente se ríe porque no sabe pero, acabo de grabar el vídeo de Jet Rodeo, y para la producción uno tiene que hacer ejercicio, tienes que alimentarte bien para bajar de peso, tienes que hacer estilismo, comprarte ropa, tener un buen peinado. Todas estas cosas ya tienen que ver con lo que es la parte individual del músico, que es parte de los ingredientes de la banda, conformada por las cuatro personalidades. Nos metes a todos en una licuadora, y eso es Jet Rodeo, pero claro, cada ingrediente tiene un sabor particular y único. Conozco muchas personas que se dedican a otras profesiones, ya que dedicarse al arte es poco común, y cuando esas personas me pregunta cómo le hago con ciertas labores y le explico lo que te estoy diciendo, muchos se quedan como que: ah manya, no tenía ni idea de todo eso.

El vídeo musical más reciente que sacó con Jet Rodeo, el de la canción Ámbar.

Hay muchos músicos que comentan que la gente solamente ve el lado más superficial de lo que es la labor del músico. Solo ven el lado exitoso, pero no te ven componiendo una canción, grabándola, produciéndola, chambeando en equipo con otros músicos ¿Hay todo un trabajo que no tiene cobertura mediática verdad?

Y no lo va tener nunca, eso hay que tomarlo en cuenta. Incluso tu haz hablado ahorita de algunos procesos que tienen que ver con algo sistemático, tengo que componer, que grabar, editar, mezclar, masterizar, etc. De ahí la parte más compleja, es el propósito de lo que estás haciendo, y eso viene incluso con una filosofía por detrás. Muchos músicos son conscientes de esa filosofía, y otros lo hacen sin saber que están haciendo la música con determinados fines. Justo hice un post en mi Facebook en el que hablaba de eso y mencionaba que no está mal hacer música para bailar, que no tenga que ver más que con mover el cuerpo en una discoteca, eso está perfecto, es algo necesario en el ser humano. De ahí también hay música más técnica, compleja, melódica, lírica, donde hay mucho énfasis en la poesía, que tiene el fin de poder tocar y liberar ciertas emociones reprimidas de una minoría específica, por ejemplo. Y todo eso viene con una filosofía detrás, e incluso va con la esencia del ser humano que es ser político. De ahí está la parte de lo que es ser políticamente correcto o no serlo.

Por ejemplo, hubieron varios medios de comunicación a los que les gustaba exaltar la presunta rivalidad entre Soda Stereo y Los Prisioneros, ya que mientras uno era la representación de la música con lírica más banal y frívola, el otro fue uno de los más emblemáticos símbolos de la música protesta. Pero más allá de esto ¿Ningún artista debería estar obligado a hacer su arte de determinada forma no?

Totalmente. Todo eso va ligado con un contexto, a eso se le llama lo que es la cultura musical. Esta se da en un contexto, en un tiempo, en un espacio, con una historia, con una comunidad, etc. Si ahorita mismo estamos viviendo una crisis, lo más normal sería que los artistas, que somos sumamente sensibles y tenemos un enfoque humanístico muy arraigado, escribiéramos sobre eso, o vamos a tratar de que la gente salga de esa crisis a través de la música. Claro que, hay muchas formas, puede ser desde el constructivismo de la evasión de la emoción, para que te olvides del problema, como puede ser desde el hecho de tratar concientizar a la gente sobre cierto tema que es importante para algunos pero poco importante para otros.

Y te lo digo porque hay mucha gente que me ha dicho que yo como artista no debería opinar. Es más, he conocido a artistas propios que me han dicho eso. Entonces, yo no puedo decir que tengo la verdad absoluta, porque con eso trataría de alimentar tal vez mi parte narcisista. Pero no es así, esto va por un tema artístico, ya que el arte libera las cadenas del ser humano en todo aspecto, ya no hablemos solo de música, está el cine, el teatro, entre otras mil cosas. Mira yo estuve en Santiago, y mi cuñada que está allá es actriz, y estaba produciendo una obra de teatro, que fue un evento físico que realmente me tocó el corazón. Hablaba sobre el contexto de toda la crisis política que está viviendo Latinoamérica, tú de ahí sales reflexionando y diciendo: “pues si no? Estamos repitiendo patrones, no tendríamos que volver a equivocarnos de esa forma”. Posteriormente dices que tienes que escribir una canción sobre eso, y entras a las redes y te encuentras cada cosa. Uno cómo músico ahí se pone a pensar en que es lo que debe hacer, y eso es realizar un aporte a través de la música. Pero de ahí vienen las críticas: “tú no debes aportar porque eres músico”. Entonces según ellos ¿A qué me debo limitar? ¿A que si hago salsa solo tengo que hacerte bailar?

Todo eso tiene que ver con contextos, porque Argentina estaba bien en el momento en el que Soda Stereo aparece, mejor que cuando estaban Charly García o Spinetta que vivieron lo que fue la militarización, entonces Soda no tuvo necesidad de expresarse de esa forma. Pero Chile si pasaba por una época difícil, y Los Prisioneros coincidió con esta. En paralelo habían otros músicos que no estaban criticando, sino que estaban construyendo otros mundos que también tienen que ver con las emociones. Entonces, yo creo que no existe una sola verdad para esto, sino que simplemente son distintos intereses que van muy arraigados con las filosofías, los pensamientos y las ideas de cada artista.

Lucho ha estado más de la mitad de su vida metido en la música, pues todo lo que hace ahorita (tocar, grabar, editar, producir, enseñar) lo hacía desde su juventud solo que de manera no profesional. Foto: David Carranza

Cómo productor supongo que también estás al tanto de cuáles son las emociones que el músico quiere plasmar en su canción. En ese aspecto, según recuerdo, Rafael de la Lama fue el primero que te vio la pasta de productor, pero tu principal mentor fue Manuel Garrido-Lecca ¿Verdad?

Totalmente. De hecho, Rafo me vio pasta desde lo técnico porque mientras grababa el disco se dio cuenta de que yo era un poquito especial para lograr cierto sonido y me podía demorar horas tratando de buscar un sonido específico. Manuel por otro lado me enseñó en la escuela de UPC los cursos que yo ahorita mismo dicto, y él también es muy amigo mío, es coordinador de cursos y yo he grabado muchas producciones para él. Por todo eso, él me dio el valor estético de la música, si tú estás en un salón de clase y viene una persona que tu admiras, y te deja de hablar de la técnica de ejecución para hablarte de la técnica de la creación, la importancia de la cultura y cómo funciona la música de una manera integral y holística, te das cuenta de que esto es demasiado amplio.

Y ahí entras en una crisis existencial en la que dices: “okay, esto es más complejo de lo que creo que es”. Y ahí entra algo que es para mí sumamente importante, que es la mirada que uno le tiene que tener a la música. A lo mejor suena un poco cliché, pero yo creo que mientras mayor grado de humildad haya para manipular la música, esta va estar más agradecida con los resultados que vas a obtener, es decir, la música te va dar más. Porque cuando tú vas muy cerrado y dices que algo no puedes ser así o tiene que ser de tal forma, empiezas a dar cabezazos por todos lados, y a veces hasta el fin y la filosofía que tú tienes como músico termina desintegrándose. Para mí eso es sumamente importante.

Yo por ejemplo he intentado de reciclar hace muchos años, era consciente de la contaminación ambiental, del efecto invernadero y del consumo de la luz. Yo soy él loquito que si ve una luz prendida en la casa que no se está usando va y la apaga porque pienso que estoy desperdiciando energía. Pero eso no fue sino hasta que llegó un cliente y me empieza a decir: hermano, este planeta va desaparecer si no cambiamos nuestros hábitos, nos vamos a ver super perjudicados. Y me empieza a explicar su letra, leo que pone que el ser humano es desagradecido con la tierra, y ahí me di cuenta de muchas cosas. A partir de eso te pones a investigar, buscas fuentes académicas, y finalmente cambio mi forma de vida porque alguien influyó en mí. Y por eso menciono la humildad, porque sin ella yo diría: “este pata se está preocupando por los peces que mueren en el mar, a mi que me importan los peces? a mi que me importan los ríos contaminados?”. Es necesario ver otras perspectivas y dejar tu orgullo de lado.

Aparte de la música clásica y el rock ¿Alguna vez tuviste la oportunidad de incursionar en otro género musical que te fuera ajeno?

De hecho en algún momento cuando estuve terminando mi carrera en música, entre noveno y décimo ciclo, hice un proyecto que se llamaba Fusiorama. Ahí fusionábamos funk, jazz, reggae, pop, rock, indie, agarré e hicimos una mazamorra junto con un compañero llamado Julio Zavala quien era un experto en los géneros peruanos y todo lo que es ritmo negro. Mientras, yo era el que venía escuchando pop y rock, el que le metió esa chispa a las canciones, y así lo produje. Para mí fue un reto, no solo entender los códigos sino aprender a tocar para acoplarme lo más posible al género, ya que es eso lo que hace que suene rico. Y déjame decirte que tuvimos muchas críticas, tanto positivas como negativas por los puristas del género. Es lo que yo te decía, no quiero hablar mal de ciertas personas pero eso es lo que tiene que ver con la humildad en la música. Yo no hablo de humildad entre personas, sino de humildad con la música, dejar que esta te sorprenda y que tú lo saques lo mejor que creas conveniente, por más que no te guste.

Y la chamba de ser mezclador también es algo complejo, ya que a veces algunos instrumentos opacan a otros, otras veces se saturan entre sí, al final todos deberían poder escuchar cada instrumento detenidamente ¿Es difícil hacer que cada instrumento tenga su propio lugar en la mezcla no?

Hay un montón de procesos técnicos y estéticos, y por otro lado al cliente que viene y que me dice: “oye Lucho quiero que me mezcles un tema”, lo primero que le digo es que por favor me muestre la canción para ver si es que la puedo mezclar. Y no tiene que ver con un tema de si es que para mí pasa ciertos estándares, sino que una buena mezcla depende de un buen arreglo, de una buena producción y de una buena ejecución. Entonces, la mezcla no solo queda bien por el trabajo del mezclador sino también si es que ha sido bien grabado, si el arreglo está bien distribuido y todas las cosas están separaditas de por sí. En las producciones profesionales esa es una de las características que hay. Ese es un detalle que muchos músicos, en el desconocimiento del rol del productor, no llegan a valorar. Y también hay mucho productor amateur que comete muchos errores justamente por no entender este tratamiento holístico de la música. Ningún proceso de la música es independiente. Yo no voy a decir que la grabación es solo la grabación, ya que hay muchas cosas que están en juego y que se pueden seguir potenciando después, y si no se solucionaron algunos temas del arreglo antes, la grabación tampoco va ser óptima.

Lucho conoció a Salim gracias a que este fue jurado en la Batalla de Bandas en Sargento Pimienta hace más de diez años. Durante los siguientes años se convirtió en un buen amigo suyo, y también en guitarrista Libido. Foto: Lorena Iberico

Se dice que cada profesional percibe las cosas de manera distinta debido a los conocimientos y métodos que tiene interiorizados. Cuando tu escuchas una canción ¿Sueles descomponerla para tener una noción del trabajo que hay detrás? ¿Escuchas la música de una manera distinta?

Para poder entender cómo funciona el cerebro del artista, hay que entender que somos medio volados. Yo al menos cando escucho una canción tengo que convertirme en multitasking dividiendo mi cerebro en cinco cerebros. Mientras que uno disfruta la canción, otro está analizando la harmonía, otro está analizando cómo suena, otro está escuchando la mezcla, entonces mientras escucho música estoy muy concentrado. Hay momento claro, en los que estoy limpiando mi casa y prendo la música de fondo sin analizarla, solo disfrutándola. Pero cuando si la estoy analizando, es como si yo mismo estuviera ahí, creando con la guitarra, haciendo un arreglo, mientras se me ocurre una línea de bajo, a pesar de que estoy concentrado con la guitarra, pero de repentes la dejo y agarro el bajo para tocar lo que se me ocurrió.

Yo en mi estudio tengo absolutamente todos mis equipos conectados para cuando se me prende el foco. Entonces, eso también tiene que ver mucho con un tema de déficit de atención, que es algo que yo tengo diagnosticado. Cuando tienes eso, es como que se te prende el foco pero ¡oops! te desvías de la idea, pero ¡oops! Vuelves a la otra idea, entonces ¡oops!, y así otra vez. Estas ahí constantemente concentrándote en varias cosas. Y también para mi es algo obsesivo, ya que a veces puedo estar con un sonido de teclado tres horas, diciendo “no, que aquí un poco más, no mejor algo más agudo, no mejor más grave”. Puedo pasar las tres horas así, y de ahí decir “no, no me gusta”, y lo borro todo. Es un tema que requiere mucho tiempo y mucha paciencia

Cómo en cualquier profesión uno asume que siempre hay momentos de frustración en los que no te sale nada ¿Tuviste momentos en los que te autoexplotaste al punto de pasar horas metido en tu estudio con tal de obtener un buen resultado?

Bueno, esa palabra que tú acabas de decir me ha gustado porque hay un filósofo surcoreano llamado Byung-Chul Han, que habla sobre la autoexplotación del ser humano. Es algo que para mí es sumamente importante porque yo ya aprendí a no explotarme, ya que antes lo hacía y me hizo mucho daño. Yo me levantaba a las 7 de la mañana, iba al gimnasio, regresaba, me bañaba, y empezaba a trabajar desde las 9am, y recién a las 3am me iba a dormir. Y de ahí te das cuenta de que empiezas con fatiga, emociones reprimidas, no le diste mucho tiempo a cosas tuyas, todo eso te pasa factura en algún momento. Dejé de hacer eso, y lo que hago ahora es esperar los momentos adecuados en los que yo puedo generar buenos resultados. A mi antes me decían “esto es para mañana y tienes que hacerlo”, entonces yo cancelaba todo y me dedicaba a eso hasta terminarlo. Lo terminaba 10 minutos antes de la presentación, me pagaban y recién me iba a dormir las 11am del día siguiente. Pero ahora si me dicen que algo es para mañana, yo les digo que si quieren el producto, no lo haré para mañana, solo lo puedo hacer para dentro de cuatro días, y te va costar caro porque me estás avisando a última hora. Para mi eso ahorita mismo es mucho más importante que explotarme.

Supongo que a veces cuando eres muy amable y te preocupas por quedar bien, terminas olvidándote de lo importante que es pensar en tu propio bien…

Totalmente. Y no tiene que ver con falta de compromiso, sino con lo que yo llamo la pirámide de prioridades. Si tú no te cuidas, te da una gastritis, por gastritis también puede darte una úlcera, por una úlcera te puede dar un cáncer, y si te da un cáncer, no podrás trabajar. Así que, en resumen, cuídate.

Por lo que sé, Central Estudio es tu proyecto propio ¿Cómo ha cambiado la forma de trabajar en este ámbito?

Bueno, ahorita Central Estudio es un estudio movible, porque físicamente no existe, recién el 15 de abril ya lo estoy volviendo a abrir, ya que por lo de la pandemia lleva un año cerrado. Estoy muy emocionado por eso nuevamente, para mí ha sido interesante tener mis equipos y moverme de provincia a provincia, e incluso me fui como te decía a Santiago por más de un mes, también me llevé mis cosas y estuve trabajando allí. Es interesante cambiar de espacios y crear música, pero no hay nada como tener el estudio físico. Es como si durmieras en hotel todos los días, que prefieres ¿Dormir todos los días en un hotel distinto? ¿O llegar a tu cama tranquilo en tu cuarto? Ahorita ya estoy requiriendo ese hogar musical.

Un proyecto del 2016 en el que Lucho, junto con otros músicos, fusionó varios estilos musicales

¿Sueles producir tanto a bandas populares como bandas jóvenes? ¿O en qué proporción trabajas con cada una?

La mayoría de proyectos en los que yo trabajo son bandas jóvenes, y casi siempre son sus primeros discos. También porque a ver, si hablamos de artistas muy populares en el rock peruano, son pocos. Hay que sumarle la cantidad de productores que hay, yo he tenido la oportunidad de trabajar con Pelo Madueño, mezclando en el estudio, he grabado algunas guitarras para sus discos, he producido y grabado con Libido, ahorita estoy grabando un disco de uno de los cantantes de Cementerio Club, y todos ellos son de la escuela de los 90’s, por ello su popularidad. Eso también es una experiencia diferente, porque son gente que ha grabado ocho, diez, o doce discos. Si tú me preguntas que es lo que prefiero para trabajar en proyectos, yo te diría que con las bandas jóvenes, más que nada porque hay menos manías, y digamos que la dinámica generacional cambia un poco. Pero eso no quiere decir que no la pase bien y que no me guste trabajar proyectos de gente exitosa, eso también me encanta. Es una perspectiva diferente, vienen con ideas diferentes, su forma de comunicarse es diferente. , también son diferentes las bandas que escuchan.

Produciendo a jóvenes, siendo docente, como que eres testigo del cambio generacional que está habiendo en la música ¿Debe ser una experiencia enriquecedora no?

Totalmente. No sé si alguno de mis exalumnos verá esta entrevista por algún lado, pero de hecho que para mí lo más importante es intentar conmover a mis alumnos. Trato de decirles que si pueden, que si lo van a hacer, pero que la música funciona de esta forma. Todo lo que hemos hablado ahorita, yo se los digo en algún momento a mis chicos, pero evidentemente con todo un background técnico y teórico atrás. Y ahí es donde tú ves a los chicos pegados lo que tú les cuentas de cuando grabaste tal disco de tal banda en tal país, y se quedan como que “aaasu mare”, y yo también estaba así cuando era estudiante. Eso también me sirvió mucho porque yo estudié en esa misma escuela, esos mismos cursos, estuve sentado, y ahora estoy al frente. Todo eso a mí me ayuda mucho a también poder dictar de una manera más eficiente, y con metodología que es lo más importante.

También tuviste la oportunidad de colaborar con personajes que están dentro del ámbito más comercial y televisivo, como Mayra Goñi, Erick Elera, ¿Es una faceta muy distinta no?

Lo que pasa es que yo también soy músico cesionista, entonces constantemente grabo guitarras para otros. Yo he grabado mucha música urbana, ya que me contratan, ellos me llaman al estudio un día para grabar una guitarra, y termino grabando desde reggaetón hasta cumbia.

Deja un comentario

#SÍGUENOS EN INSTAGRAM