La primera travesía de Crownless

En su primera aparición musical, un grupo de peruanos hizo concertar magistralmente los elementos más esenciales del power y el metal sinfónico.

Para los oídos de este modesto melómano, la experiencia de escuchar dureza, belleza y epicidad  convergiendo en una obra musical, constituye una sensación reconfortante que pocas veces puede replicarse. Es todo esto a lo que se invocó en el momento que el metal  tuvo un encuentro con las orquestas sinfónicas. Dialogaron, intercambiaron ideas, dejaron de lado sus diferencias, y forjaron, mediante la expresión de sus intérpretes, un sub género que reivindica a la faceta más oscura de la armonía y el clasicismo. Y de hecho, fue aquí donde decidió incursionar Crownless, una de las mejores representaciones del metal sinfónico en el Perú.

Su primer trabajo propio fue un EP publicado en 2015 llamado Sigillum, el cual significó un debut envidiable. Dead Poetry Oath, que fue el primer tema, empieza tenebrosamente con una melodía digna de preceder a la entrada de un villano poderoso e imponente. Si nos imaginamos algo como esto, se omite que no podría ser de otra forma que con una ambientación orquestal, una que incluye tubas, tarolas, violines, trompas, y entre otras cosas, los toques apocalípticos de las campanas tubulares. Todo esto parece una falsa alarma en el momento que la canción se suaviza y el teclado entra en compañía de una voz femenil cuya majestuosidad está por verse expresada en todo su esplendor.

En 2019, Crownless fue el invitado especial para el primer concierto en Perú de Cradle of Filth, emblemática banda de black metal británica. Foto: Ricardo Choy-Kifox

Esta primera canción es oportuna para entender qué es lo que se viene en las que le siguen. Tanto en la composición como en la producción, la guitarra rítmica hace su trabajo de manera muy sobria pero prolija, lo suficiente como para no quitarle protagonismo a una base instrumental que merece ser apreciada. Eso sí, durante las seis canciones del EP están presentes unos solos de guitarra en los que, sin necesidad de desprender virtuosismo puro, se hace justicia con sus escalas al aura de combate que se percibe en los temas. El golpe seco del doble bombo contribuye a establecer el ritmo que termina por consolidar el carácter heavy de esta creación.

Como es de costumbre en el power metal, tanto el sonido como las líricas evocan a ambientes y paisajes místicos. Existe una relación íntima entre la melodía y los versos, los cuales en varias ocasiones se interpretan como falsetes que acentúan aún más ese espíritu apoteósico que Crownless emana eficientemente a través de su estilo. El bajo le da a la producción un ataque punzante que sin embargo parece estar muy enterrado en la mezcla, y a pesar de ello, sigue siendo imprescindible por las frecuencias bajas que aporta. En la contraparte estarían esas frecuencias altas, que  integrarían más que nada los vientos y las cuerdas orquestales, cuyo papel también es fundamental. Como insinuaba antes, hay ciertos segmentos que conjuran imágenes de entidades maquiavélicas, sensaciones que no podrían lograrse de no ser por el trabajo armonizado de dichos instrumentos. 

Pero si en este tipo de géneros hay algo que definitivamente hace la diferencia, y acá no es la excepción, es el teclado. Con sus acordes sostenidos, mantiene el aliento celestial a lo largo de cada tema, y emplea toda una variedad de tonos con arreglos que por momentos transmiten un aire progresivo. Si tuviera que mencionar un momento especial, definitivamente sería la referencia que se hace a Beethoven en Travelers of Time. En el minuto 3:22 de la canción, se ejecuta en piano (o eso parece) un fragmento del tercer movimiento de Moonlight Sonata. Está de más comentar que este tipo de elementos dicen mucho de las influencias clásicas que brotan en el cuerpo de este mini álbum, y que en realidad, son muy evidentes.

En el minuto 3:22, una breve referencia a Beethoven

Más allá de que sea un trayecto mayoritariamente melódico y neoclásico, el rol de los instrumentos corrientes como la guitarra, el bajo y la batería sientan una base que sirve para preservar la agresividad. Corsair’s Threnody es la única canción en la que por instantes puede escucharse un riff y un ritmo más groovie, lo cual de todas formas no desentona con el clima fantasioso que puede sentirse. El disco termina con el cover de una banda cuyo estilo probablemente también les haya sido de gran inspiración: Nightwish. Es de su conocido tema Stargazers, de 1998, y si no supiera que es un cover, diría que es otra de las composiciones propias de la banda, la influencia es clara.

Lo cierto es que, la mejor forma de comprender mejor todas estas palabras, es escuchando uno mismo la música. Después de Sigillum, Crownless sacó Confines of Silence en 2018, un producto que sigue una línea muy similar. Escuchar Sigillum es de todas formas reparador, y útil para valorar la primera travesía de un grupo artístico que claramente sabe lo que hace, y de ello no tengo ninguna duda. 

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