Rímac: El distrito que cambió la música peruana para siempre

A pesar de su marcada tradición colonial, este lugar fue cuna de toda una revolución cultural a la que debemos nuestras playlists.

Cuando se habla de música peruana, muchos piensan al toque en distritos como Miraflores, Surco y Barranco como puntos clave donde encontrar a gente muy talentosa sin igual. Desde que empecé a escuchar rock nacional me pregunté por qué no veía bandas ensayando igual en las calles vecinas del Rímac, mi hogar de toda la vida. Para mi sorpresa, años después descubrí que hubo un tiempo donde el distrito bajo el puente era lugar emblemático de toda una naciente escena musical.

Si vamos a hablar de música en este distrito de abolengo, es ley empezar hablando de su tradición criolla. Uno de sus exponentes es Elias Ascuez, compositor de valses y festejos quien mantuvo una gran amistad con el escritor José María Arguedas, así como la hoy mítica Lucha Reyes, considerada símbolo emblemático de la canción criolla. No podemos olvidar la importancia del pianista Filomeno Ormeño, compositor que acompañó en sus inicios a Esther Granados y del director de cine Sigifredo Salas, quien apostó por difundir la historia y tradición musical de las quintas rimences en la cinta ‘’Palomillas del Rímac’’ de 1938.

Para la década de los 60 cuando una generación de jóvenes inspirados por el rock británico se adueñó de los cines limeños los domingos por la mañana, un grupo liderado por un joven con una voz descomunal irrumpió en el panorama musical. Su nombre era Pablo Luna y el grupo no era otro que Los Yorks. Con 3 LPs se convirtieron en uno de los más representativos de la época por su sonido inspirado en The Kingsmen, así como la impactante puesta en escena de Luna que recién replicarán Mick Jagger o Jim Morrison años después.

La herencia criolla no se quedó atrás y fue en uno de los barrios rimences donde un joven Enrique Delgado, guitarrista egresado del Conservatorio Nacional de Música, decidió empezar lo que se convertiría en Los Destellos, de los primeros grupos en Latinoamérica en mezclar rock psicodélico con cumbia amazónica. Además, Delgado experimentó con otros estilos como el huayno, la música clásica, los valses criollos y hasta del merengue para obtener el sonido único por el que lo recordamos hoy. Dicha influencia la vimos años después en Los Pakines, quienes con su cumbia instrumental inspirada en el surf de Los Belkings ayudaron a forjar la cumbia psicodélica como un género admirado tanto por amantes de las guitarras como del baile.

Probablemente el hito musical más recordado sea el concierto ‘’Rock en el rio Rímac’’ de 1985, el cual reunió a grupos de la escena subterránea como Zcuela Crrada, Delpueblo, Guerrilla Urbana, Leusemia y el debut de un trio de chicos llamado Narcosis. Un espectáculo memorable no solo por juntar a bandas de alto calibre sino también por el final frustrado gracias a las fuerzas del orden. No fue la última vez que se organizó un evento de este tipo en el distrito, pero ninguno superará la algarabía de esa noche.

En resumen, el distrito del Rímac fue clave para la formación de talentos que marcaron un antes y un después en la historia de la música peruana, pero hoy esta relevancia ha sido sectorizada a los del litoral limeño y familias acomodadas. Muchas veces olvidado, requiere de apoyo económico si se desea garantizar el interés público por su historia e impulsar actividades culturales en favor de los aspirantes a músicos, deuda que ha quedado pendiente desde hace varios años.

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