Apu Rumi: Quechua y folk metal amalgamados

La obra musical de un grupo de ancashinos deja demostrado que, por unos minutos, lo andino y lo heavy pueden coincidir magistralmente.

Un día de 2013, en la provincia de Huaraz, Roger Cueva le propuso a su hermano Alexander la idea de iniciar una banda de metal cuyo estilo y propuesta se diferenciara del resto. “Diferenciarse”, un término que en la práctica es ansiado por varios músicos y omitido por muchos otros. Y es que en un género como el metal ¿Qué no se ha hecho ya? Fue ahí cuando Roger y Alexis entendieron que el camino para obtener esto no estaba tan oculto, pues de hecho, se encontraba en sus raíces culturales.

“Apu Rumi” significa Deidad de Piedra, un término que evoca perfectamente a las temáticas místicas que tratan. Según contó Roger, “Waskar y Wandy” fue la primera canción que compusieron. Se encuentra dentro de su disco Puka Yaku, y empezar a escuchar el tema puede traducirse en la sensación de realizar un vuelo directo hacía los andes, precisamente a los nevados de Huascaran y el Huandoy. La quena solitaria de Fredy Loli abre camino al relato del romance frustrado entre la hermosa Huandoy, hija del dios Inti, y un joven llamado Huascarán, para nada divino, pero cuya valentía y fortaleza le sirven para defenderse.

La mencionada es la leyenda de los dos emblemáticos montes que habitan en el departamento de Ancash, y cuyas lágrimas de impotencia hasta el día de hoy desembocan en el lago turquesa llamado Llanganuco. Posteriormente, a la canción entra la voz de Alexander y el órgano de Roger, reproduciendo notas que conjuran la imagen del cóndor volando alto, lo suficiente para observar la majestuosidad de los nevados. El conflicto de la historia inicia en el momento que el bajo de Paul Gonzales y el bombo seco, percutido por el doble pedal de Alex Borja, empiezan a establecer el tempo que le da a la obra el toque metálico.

El primer álbum que sacaron: Puka Yaku. Traducido al español, Río de Sangre. Imagen: mmxprods.bandcamp.com

Simultáneamente y siguiendo el ritmo, Carlos Salas y Oscar Bañez empiezan a tocar reiteradamente la sexta cuerda de sus guitarras distorsionadas con el palm muting, tan característico del metal más mordaz y agresivo. La voz de Alexander es capaz de alzarse hasta las nubes que cubren la cordillera de los andes, y por momentos armoniza notas altas y bajas, algo que también hace la guitarra en un riff impetuoso. El folk metal de Apu Rumi es capaz de transportar nuestra percepción a lo profundo de los cerros más frondosos, testigos de los mitos más icónicos de las culturas indígenas.

El tono épico y rústico logrado por la banda no solo hace justicia, sino que empodera los componentes tradicionales de grupos étnicos que han habitado nuestras tierras antes que cualquiera. Pero además, consolida un estilo cuyos ingredientes provienen de corrientes que, a primera impresión, parecerían muy alejadas. Obtener un sonido agresivo que refleje el vigor de personajes míticos de los andes y sus conflictos, no es algo de todos los días. Probablemente lo mejor de todo, es que esta no es más que una de las once canciones del que fue su primer disco.

Apu Rumi publicó este álbum en 2016 de la mano de MMX Producciones, con quien seguirán trabajando en su segundo disco próximo a salir: Chavin Yachay. Por lo visto en su primer single promocional, “Wanuy”, los ancashinos vienen con una nueva propuesta que sin embargo, sigue teniendo el aura que desde su inicio lo caracteriza: melodioso, punzante, folclórico, y poderoso. La aventura de este grupo ha comenzado y lo que se viene es un material más maduro e innovador, y cuyo distintivo seguirá siendo el empleo del quechua y los vientos andinos. Esto último lo precisó Roger Cueva, pero lo cierto es que las sorpresas por ahora aguardan y asechan, listas para cautivar al oído del melómano.

Colaboración con la vocalista de metal mexicana Duan Marie

Deja un comentario

#SÍGUENOS EN INSTAGRAM