Rock en Conchan/Foto: Christian Pantoja

Punk is not dead: ¿A dónde se fue la escena más contestataria de Lima?

A comienzos de la década del 2000, en el Perú comenzó a sonar un género que sería bautizado como chikipunk, una mezcla entre el sonido del punk principalmente, el rock, ska y el reggae.

Atrás quedó el polvo levantado en cada concierto que 6 voltios, Tragokorto, Diazepunk, Inyectores, Asmereir, entre otras reconocidas bandas en eventos de larga jornada como Rock al Parque, Rock en la Playa o Rock en Conchan. Con los años, el mundo dio paso a sonidos más suaves y sensoriales, dejando atrás la música estridente, cambiando paulatinamente la tendencia en el mundo, pero como dicen sus amantes más fervorosos: ‘Punk is not dead’ ¿Quiénes son la voces actuales del punk nacional?

A comienzos de la década del 2000, en el Perú comenzó a sonar un género que sería bautizado como chikipunk, una mezcla entre el sonido del punk principalmente, el rock, ska y el reaggue. Años antes reconocidas bandas como Leuzemia, María T-Ta o Narcosis eran conocidos dentro del movimiento subterráneo limeño. Ellos sin saber, marcarían a generaciones de jóvenes que con guitarra y micrófono en mano darían paso a esta versión perucha del punk.

Para quienes tienen más de 20 años, la felicidad era desfogar todo el estrés de la semana un sábado en alguna parte de la ciudad, donde no importaba tanto el sonido que muchas veces iba de regular a malo. Bastaba estar acompañado de amigos, unas chelas y el volumen a tope de quienes se presentaran. 

‘Toda la onda ska punk pega un montón porque en los 2000 es el boom de Blink-182. La gente no podía ver a Blink, pero podía ver a 6 Voltios todos fines de semana’, dice Victor Vilcapuma, en el libro ‘Por ella, por la escena: la construcción de la identidad juvenil de los (chiki) punks de Lima’ de Gerardo Silva, antropólogo de la PUCP y cofundador de Conciertos Perú.

Bandas como Contracorriente, Aeropajitas o 3 al Hilo, hacían explotar el recinto, haciendo que el público se convirtiera en una violenta masa de jóvenes que arrasaban cual tornado, con todo a su paso en los pogos. Muchas veces se tuvo que parar una presentación por lo descontrolable que se convertía esta especie de baile con la muerte. 

Con la llegada de nuevas responsabilidades y el hecho de que la música no les era rentable para vivir, muchos músicos optaron por bajarse del escenario y priorizar sus obligaciones. Sumado a esto, todo el auge que el punk y otros sonidos fuertes tuvieron en los 90 fueron pasando de moda, dando lugar al pop y al indie rock. Pero, y como si se tratara de un espíritu, el punk sigue siendo la base para muchas bandas peruanas. 

Aunque ya no en conciertos masivos y más crudo que el chikipunk, muchas bandas participan activamente en el circuito musical limeño. Uno de los más queridos por el público actual, es Los Huaycos. Radicados en California, se dan un tiempo para hacer una o dos fechas al año en Perú. Conciertos que se convierten en fiestas, como recibiendo a un amigo que no ves desde hace tiempo. El grupo conformado por los ex Plug Plug, Metamorphosis y Asmereir, fueron incluidos en un capítulo de la famosa serie ’13 Reasons why’, de Netflix.

Bares como Vichama en el Centro de Lima, el Hensley de Barranco, son algunos de los que congregan a la actual escena punk limeña, donde además de presentarse los más conocidos exponentes de una generación, dan espacio para las nuevas voces del punk. Bandas como Perra Vida, liderados por Diana Matos o las cajamarquinas, Las Ratapunks, refrescan la escena denunciando en sus canciones el acoso y la desigualdad que viven las mujeres en la sociedad.  

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