María T-ta: La cara del feminismo subte

La efusiva performance de una mujer en la movida subterránea fue probablemente lo más subversivo que se haya visto en el ambiente musical peruano.

Ya es mucho lo que se ha hablado acerca de la escena del rock subterráneo durante los 80’s. Que eran anti-sistema, anarquistas, contestatarios, y otros términos que denotan su oposición hacía los dogmas sociales impuestos por el Estado, la familia y la Iglesia. Sin embargo, hubo una esfera ideológica con la que, según varios investigadores, siempre quedaron en deuda: el feminismo.

Especialistas como Shane Greene y Fabiola Bazo han aseverado que las mujeres eran las marginales dentro de otro grupo de marginales. Evidentemente, la mayoría de los aficionados y músicos que integraban este circuito eran hombres, y eran estos principalmente los que mostraban recelo ante la presencia de mujeres tanto en el público como en el escenario. Y es que, por más que se jactaran de su alma liberal, la propia ambición por ir en contra de las manifestaciones más comerciales e industriales, hizo que en el seno de estas facciones se engendraran estructuras implícitamente jerárquicas y patriarcales. El sectarismo no fue algo ajeno a este gueto, pues la discriminación y lo que podría llamarse una supervisión de estilo, estaban presentes en todo momento.

Irónicamente, por instantes llegaron a caer en el defecto que en principio criticaron del ámbito comercial: la imposición de pautas y criterios musicales a las bandas para que estas puedan legitimarse en el medio. Fueron en contra de sus propias convicciones libertarias, denigrando a grupos que proponían un sonido cuyo carácter fuera muy pop, siendo estos además incriminados y tachados de poseros. Dicho término por supuesto, también fue empleado para referirse a casi cualquier mujer que quisiera involucrarse en estos grupos. Incluso, si es que una chica tocaba en una de las bandas, la mirada seguía siendo prejuiciosa y desconfiada. Se trataba de un modo de delimitar el plano de una movida que a toda costa debía ser manejada por el hombre.

Su nombre oficial era Patricia Roncal, y fue la figura femenina más destacada de la escena subterránea.

Fue entonces en 1986 que, por primera vez en este ambiente, apareció una figura femenina que sin roche se manifestó en contra del machismo subterráneo: Patricia Roncal, alias ‘María T-ta’. Dicho nombre surgió de las ideas que María tenía acerca de la sexualidad, una que según ella, la mujer debía vivir libremente y sin prejuicios. Taburizar la teta era algo que para ella no tenía sentido, pues al fin y al cabo todos las tenemos y las hemos chupado alguna vez en nuestra vida. “(…) los hombres también tienen, atrofiadas pero tienen, ¿no?”, mencionó María en una entrevista que le otorgó a Odette Vélez en 1987.

Empezó siendo vocalista de Empujón Brutal con quien fue su primer guitarrista, Ivan Santos. Cuando el grupo se disolvió en el 87’, ese mismo año formó la que sería la primera banda subterránea conformada solamente por mujeres: La Concha Acústica. María (guitarra y voz), Cecilia Gómez (batería) y Meretriz (bajo), fueron quienes integraron el grupo. Su propuesta lírica iba en armonía con los ideales liberales de María, quien denunciaba la hipocresía de muchos subtes que mostraban indiferencia y complicidad ante la violencia que en distintas formas se ejercía contra la mujer dentro del sistema que tanto decían despreciar.

Algo que de hecho caracterizaba a María, eran las performances histriónicas que tenía sobre el escenario. A diferencia de los demás subtes, ella cantaba con mucha más expresividad, al mismo tiempo que realizaba mímicas, movimientos y gestos corporales que le daban a sus presentaciones un matiz distintivo. Esto era consecuente con la formación que había tenido María en las artes escénicas, pues hasta antes de entrar en este ambiente ella había estudiado en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

En 2017 Noelia Vallve dirigió un cortometraje documental acerca de la historia de María T-ta, quien se alega dio inicio a una lucha que las mujeres aún continúan a día de hoy. Imagen: Retina Latina

Así como pasó con su anterior banda, La Concha Acústica solo pudo durar un año, tiempo que fue suficiente para que pudieran ser testigos del hostigamiento misógino que se ejercía en la movida. Según Fabiola Bazo, repetidamente en medio de las presentaciones se les abucheaba y se les insultaba con términos como ‘putas’, ‘pacharacas’ y ‘poseras’.

Pero además, producto del contexto bélico, María fue la primera mujer subte a la que se le detuvo por sospechas de subversión. En una entrevista con Julio Montero en 1987, reveló que en el 86’ la Dirección Contra el Terrorismo (DIRCOTE) la tuvo encerrada durante cinco horas mientras le realizaban actos de tortura, provocándole mareos y asfixia, así como agraviándola verbalmente y metiéndole mano en plena comisaría. Según decía, lo que le habían hecho aquella vez no era más que un retrato de las agresiones que cotidianamente sufre la mujer, aunque se quiera negar u omitir.

Finalmente cuando la escena subterránea se fragmentó en 1989, María se fue del país aparentemente sin dejar rastro. Supuestamente no volvió a hacer contacto con ninguno de sus conocidos en el Perú, y no se supo nada de ella hasta que en 2014 en los medios apareció la noticia de su fallecimiento. Se había ido del mundo un par de años atrás, el 29 de marzo de 2012 en Alemania, a causa de un cáncer de páncreas.

Fue este suceso en cuestión el que abrió paso para lo que, lamentablemente, terminó siendo un reconocimiento tardío a su expresión artística, una que por aquel entonces estuvo adelantada a su entorno.

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