Hermética: Un discurso con historia

El thrash si tuvo representación latinoamericana, y una de las más simbólicas fue un grupo argentino cuyas letras remitieron a hechos históricos de su país.

Cuando uno piensa en música y en Argentina, aparecen imágenes que representan hitos imborrables en la historia del rock y el metal hispano. Si hablamos de heavy metal, Rata Blanca es un referente argentino inexorable, pero creo que es necesario hablar también de Hermética, que ha sido a parecer de muchos el componente más mítico a la hora de referirnos al thrash argentino y latino americano.

Hasta hace un tiempo juraba que en realidad se escribía ‘trash’, y que ello tenía sentido desde el hecho de que su sonido era sucio, mezquino y a veces chirriante, como el ruido que reproducen miles de desechos siendo derramados en un basurero. Más allá de eso, el thrash (como realmente se escribe) desde sus inicios ha representado unas de las facetas más transgresoras de la música, tanto por su sonido como por sus líricas, cuyos tópicos a tratar suelen ser congruentes con el alma insurgente del punk, uno de los géneros de los que deriva.

El bajista Ricardo Iorio no podría haber estado más de acuerdo con esta idea, y por esa razón fue que formó la primera alineación de Hermética en 1988. En el primer año Antonio Romano ocupaba la guitarra, Claudio O’Connor la voz, y Fabián Spataro la batería, aunque apenas poco después lo tuvo que reemplazar Tony Scotto. Fue entonces con Ricardo, Antonio, Claudio y Tony que inició la aventura con la grabación de su primer álbum, llamado como la misma banda: Hermética.

Hermética estuvo activa hasta diciembre de 1994, año en el que además sacaron su último álbum por el que ganaron un disco de oro: ‘Víctimas del vaciamiento’. Foto: Wikimedia Commons

Siendo una de las pocas bandas que se animó a traer el thrash a Latinoamérica en la segunda mitad de los 80’s, a los porteños no les faltó carácter y entrega para serle leal al espíritu caótico y luchador que el género ha connotado siempre. Su producción orgánica, el logo caótico y la obra de arte pintada en su portada no son simples fachadas, sino símbolos que canalizan una expresión musical que busca rendir homenaje a la historia de los oprimidos.

La portada, diseñada por Franco Medici, muestra un cuadro de estilo clásico cuyo trasfondo rememora ambientes ancestrales con una fuerte carga política y bélica. Poco antes de esta publicación, bandas como la sueca Bathory o la británica Saxon ya habían empleado estos elementos en portadas de sus discos, y Hermética lo hace con el fin de tomar al colonialismo como objeto de crítica. Ello se connota a partir del hecho de que encima del carruaje ilustrado, se puede ver a un militar con una espada, un caballero con sombrero de copa, y un sacerdote. Este último aparentemente bendice (de forma algo hipócrita) a nativos y caudillos federales cuyos cuellos y piernas se encuentran amarrados al carruaje.

La investigadora cultural Manuela Belén Calvo hizo un análisis de esta ilustración, aduciendo que se trataba nada menos de las guerras civiles entre unitarios y federales llevadas a cabo en Argentina durante el siglo XIX. Establecen claramente a la iglesia, a los militares, y a los empresarios poderosos (partidarios unitarios) como los opresores de los indígenas (partidarios federales), habitantes de zonas rurales que luchaban por la autonomía de las provincias y la descentralización del poder político.

Su homónimo primer disco marcó un hito trascendental en el thrash latinoamericano. Su portada denotó sólidamente lo que fue su trasfondo lírico. Imagen: Franco Medici

“Vivo el destierro del hombre nativo, bajo las grises magias conquistantes (…) Que aun prosigue atrofiando vidas, como en la astuta guerra de Malvinas”, así dice su tema ‘Cráneo candente’. Incluso hace referencia al episodio de las Malvinas, contemporáneo a esos años y que hasta el día de hoy quedó perpetrado en el imaginario político y social de los argentinos. Hermética desprende un mensaje que defiende notoriamente los intereses nacionalistas ante la amenaza de ideologías que pregonan como indignas.

El sonido que quedó perpetuado en la primer obra del thrash argentino, no hizo más que dejar enmarcada la energía y la frustración de generaciones de civiles abatidos que no pueden quedar olvidados. El thrash estadounidense y el alemán de los 80’s se encargó durante dicha década de plasmar un liberalismo subversivo que se contraponía a la religión, la guerra y los dogmas sociales. Con mano magistral, Hermética moldeó este concepto en una trama que, más allá de su matiz argentino, perfectamente puede evocar a los resquemores de muchos sectores en Latinoamérica.

Escribiría más acerca de los versos icónicos que Hermética dejó en aquel álbum y los dos siguientes que vinieron hasta su disolución en 1994. Pero no, esta tarea es una que cada metalero debería experimentar en carne propia, para así poner sobre la mesa el legado de esta banda.

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