Créditos: Selvámonos prod.

Festivales de música y lo que siempre dijiste mal

Desde el legendario Woodstock hasta un festival en Cusco. Los motivos para celebrar un festival de música han cambiado, pero el disfrute de la gente no cambia nunca.

Por una cuestión natural, el ser humano tiende a reunirse por diversos motivos sociales: recreativos, laborales, comerciales, etc. Históricamente, la música ha sido protagonista de eventos que reúnen gran cantidad de personas. Así tenemos que en la Antigua Grecia se llevaban a cabo interpretaciones musicales a cielo abierto durante los Juegos Píticos -esta y otras celebraciones dieron forma a lo que ahora conocemos como Juegos Olímpicos-, en el santuario de Delfos, dedicado al dios Apolo. Lo que para nosotros serían los festivales de música, solo que con el fin de pasarla bien.

En 1969 se realizó la primera edición del que hasta el día de hoy es recordado como el mítico festival de Woodstock. Tres días en los que los asistentes disfrutaron de leyendas del rock como Santana, Janis Joplin, The Who, Neil Young, Jimi Hendrix, entre muchos otros. La entrada costaba $18, fue un éxito total y se convertiría en el predecesor de inmensos festivales de la actualidad que como el Woodstock, buscan brindar una experiencia al público. Así tenemos al Glastonbury de Inglaterra y el Coachella, de Estados Unidos. Los dos festivales más grandes del mundo en la actualidad.

El concepto de festival de música, no se resume solo a un concierto con muchas bandas, como es la idea que erróneamente se ha popularizado en el Perú. Sino a la vivencia de diferentes actividades en un mismo lugar, teniendo a la música como espectáculo principal. Ingeniosas y variadas propuestas de festivales se han desarrollado en los últimos once años en nuestro país.

Los últimos días de junio en la ciudad de Oxapampa se realiza el Selvámonos, un festival al aire libre en plena ceja de selva. Inicia con cinco días de espectáculos, talleres artísticos y talleres dedicados al medio ambiente, que realizan en colaboración con asociaciones peruanas y colegios. Concluye con dos días de conciertos, donde personas de distintas partes del mundo disfrutan de la variada música. Por allí han pasado artistas nacionales como Los Mirlos, Laguna Pai, Nova Lima, Mundaka, Lorena Blume, entre muchos otros; e internacionales como El Cuarteto de Nos (Ur) , Little Jesus (Mx), The Inspector Cluzo (Fr), Gepe (Ch) y varios más a lo largo de sus 11 ediciones.

En octubre de 2017 aterrizó en Lima una propuesta traída de la tierra de Maradona, el Cosquin Rock. Uno de los festivales más grandes de Argentina y Latinoamérica, que en sus 21 ediciones llevó a cerca de 2 millones de asistentes. Combina música, juegos mecánicos y talleres. Para su primera edición en nuestro país el line up estuvo compuesto de artistas de diversos géneros, como Fito Paez, Residente, UCHPA, Los Fabulosos Cadillacs, Turbopótamos, Inyectores, Dread Mar-I, GAIA y muchos más. Lamentablemente la segunda edición prevista para octubre del 2018 fue postergada para el 2019, pero tampoco se realizó.

Buscando revalorar nuestra cultura nace el Taytakunan Festival. En su concepto reúne música de artistas nacionales e internacionales y parte de nuestra diversa gastronomía, además de zonas de arte y talleres. A pesar de que su primera edición no cumplió con las expectativas de los organizadores, lograron convocar más público en los dos años siguientes, y este año hubiera sido la tercera vez en realizarse de no ser por la pandemia.

Inspirado en las sagradas montañas del Cusco, nace el Apu Fest. Un cálido festival al aire libre que en sus cinco ediciones desde el 2015 ha reunido músicos, artistas, productores y demás agentes culturales, con el fin de desarrollar una industria en la región y el país. El festival que tiene una semana de duración, busca crear conciencia ambiental en charlas y talleres con personas especializadas en el tema. En su escenario se han presentado Los Shapis, Mar de Copas, Gala Brie, Libido, Tourista; y extranjeros como Planeta No (Ch), Telebit (Col) y Pommez Internacional (Arg).

Si bien aún no contamos con grandes espacios habilitados para festivales como el Lollapalooza o Rock in Rio, los productores han sabido aprovechar los espacios de nuestra ciudad, y equilibrar la experiencia de disfrutar de la música y la naturaleza. Es importante la labor de crear un consumo recreacional responsable con el medio ambiente.

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